29.6.10

De "Libro del engaño y del desengaño", 1





5

Los camaradas del Partido ecuatoriano presentaron al Comintern
una oferta de la Standard Oil a los camaradas colombianos
que consistía en 1.800 millones de dólares 20.000 fusiles
10 millones de proyectiles 200 cañones con pertrechos
500 ametralladoras un buque de guerra para realizar
la revolución continental a cambio de todo el petróleo
que pudiera encontrar en Colombia, me dice Isidoro. De modo
que esto fue seriamente planteado a los camaradas en Moscú
a fines de los años veinte. No ha constancia de que los camaradas
del Comintern consideraran la propuesta, pusieran los ojos
sobre un mapa amarillo y midieran las ventajas de quemarlo
mediante una revolución de este modo financiada, porque lejano
era ese mapa, gris el invierno, dura la lucha, terrible el acoso
de las grandes potencias, pobre la estepa, insuficiente el alimento,
profundo el silencio de la historia, agreste el camino,
calloso el dedo que aprendía a apretar el gatillo, oh
y las canciones rusas, el murmullo del mujik; triste era
Pushkin, incompleta la industrialización y más temprano que tarde
debían enfrentar la máquina alemana, el andamiaje
de Hegel, las filas de mentes enceguecidas por el Oro del Rin.
¿Cómo ves, Isidoro, el hecho de que persiste el cielo plomizo
impenetrable sobre la claraboya de una carpintería en el invierno,
duro invierno, y el vapor que se extendía sobre el cielo, el vapor
del aliento del dragón, y las pobres gallinas acurrucadas,
y el gato sobre las baldosas, herramientas pulidas por el uso,
la profunda certeza de que el frío era el de un universo
más allá de las cosas visibles, atravesado por cometas
que los dioses no podían controlar, fríos cometas
y las voces bajas de mis antepasados en torno a la mesa?

Jorge Aulicino, de Libro del engaño y del desengaño, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2011

No hay comentarios.: