24.5.11

"Escolios", varios



En el medio del camino

Caigo entre símbolos, y a quién esto pueda importarle:
la selva es asimismo mi mirada
cuando se perdía en los ojos de la cristiandad:
observen que me refiero a la selva cerrada
de mi comprensión, y no a la diáfana
pureza con que las cosas se despliegan
a la orilla de los ojos,
en el orillo,
en el dobladillo
de nuestro mirar dentro y afuera.


Tièpolo, Guarigione dell' ossesso

C'è quattro guise:
l'una lunga, l'altra bisettrice.


Olímpicas 3, Efesto

Estemos o no en el ojo de un gigante,
las colonias se multiplican.
Crecen con inusitada avidez.
Igual, las hormigas, el muérdago.
A golpes nos multiplicamos, dañamos la visión
de Hiperión,
la nuestra propia, el alimento.


La importancia de llamarse Severo

Mi vida está llena de sombra, mi querido.
Dejo los zapatos debajo de la cama.


Isaías

El trueno aún tiene su significado,
según yo lo comprendo, pues,
reducida Babilonia, pobladas ahora sus casas de masajes
de los gritos de gatos cervales,
con la roca hendida, diabólicas hormigas,
un aguilucho comiendo de un arbusto seco,
y las colonias de murciélagos apoderándose de sus palacios
-con asimismo la hiena, y el simún que todo barre-,
el árabe puso la planta allí de nuevo, hizo tiendas
en donde hubo residencias de placer.
Qué queréis... Ese trueno en el fondo del desierto...
El demonio de algún modo hace nueva interpretación del Muro
derrumbado por la piqueta de Dios, de los pueblos.

Jorge Aulicino, Escolios, inédito

Ilustración: Ruinas de un paisaje en la costa, siglo XVIII, Leonardo Coccorante

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