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Comentario / Jovial complicidad

Juan Manuel Marcos - Oklahoma State University - Discurso Literario (Vol. 2, n° 2) - . Aunque éste no constituye el primer poemario de Jorge Ricardo Aulicino (Buenos Aires, 1949), quizá es el que está destinado a elevar al autor a la entusiasta consideración internacional, como una de las voces más personales y maduras de la nueva generación de poetas argentinos. La grandeza de los poetas -como sugiere el melancólico epígrafe de Goethe en el umbral de esta colección- consiste en no llegar nunca, en aspirar siempre a una palabra todavía más comunicativa y precisa. Pero los versos de Aulicino, que conjugan sin estridencia ni aparatosidad cierta actitud contracultural con una meditación existencial seria, le han dado ya un seguro punto de partida. En la mayoría de los veintiún poemas de La caída de los cuerpos dialogan sin solemnidad mitos culturales como los argonautas, Margarita Gautier, Haendel, Michelangelo, Jan Vermeer, Bécquer, Lutero y Mozart. Este desfile de prestigiosos...

Comentario / Paisajes mentales y conciencia arrasada

Fernando Molle -  Revista Ñ, 14 de febrero, 2009 - En este libro, Jorge Aulicino despliega una reflexión sobre la representación de la realidad ¿Qué es el presente? Jorge Aulicino, en su último libro ( Cierta dureza en la sintaxis , Selecciones de Amadeo Mandarino), aborda uno de los temas más inasibles y esquivos para la poesía. Un presente que se edifica borrando las huellas del pasado. Un presente en donde la naturaleza está borrada y sobrescrita, sin nada que ver con nosotros, y en donde voces antiguas aún emiten centelleos que la poesía permite fijar.  Cierta dureza en la sintaxis es un largo poema, desplegado en cincuenta partes. Una voz que va mutando en sus tonos, en sus inflexiones. Una panorámica sobre el espectáculo de lo real y su problemática representación.  Aulicino sabe bien que escribir una palabra implica la conciencia de su incierto estatuto. Cómo hablar, qué decir, cómo vadear la divisoria de aguas entre mundo y lenguaje: “y sin embargo te pregun...

Comentario / La política por otros medios

Rubén H.  Ríos -  Crítica de la Argentina  - 21 de febrero, 2009 - Este nuevo libro de poemas* de Jorge Aulicino (1949) posee la fuerza visionaria de los poetas que hacen del malestar o la angustia un observatorio de los vasos comunicantes del mundo hasta el poema. Es, a su manera, un canto herido e irónico de la huida de los dioses metamorfoseados en la naturaleza, de la heroicidad de los hombres en la batalla, de la ciudad como una telaraña de hierro y cemento envejecidos, del absurdo de la vida modelizada y sometida a lo irreal del sentido. La carta estratégica que describe Aulicino en estos poemas luminosos o sombríos, novelescos o alegóricos, urbanos o bucólicos, tiende a exponer un mundo que encubre su propio abismo bajo los esplendores de la máquina, los oropeles de la historia o la actualidad periodística. Buena o gran parte de este arte poético reposa en la velocidad con la que transita de la experiencia empírica, ordinaria, a niveles épicos, míticos, simbólicos ...

Poemas al italiano

BOARDWALK CASINO Le fantasie e i ricordi sono, dice, la stessa cosa. Diresti che sono materia? Sono materia gli effetti elettrici? È materia la luce setacciata di un giorno senza sole in un appartamento? Se si potesse sostenere per diversi secondi davanti alla vista la struttura della mente, se con essa si potesse fare una foto come di montagne russe illuminate, sostenuta a sua volta da pensiline come guardie di splendore giallo, come sarebbe certo e rustico il deserto, come vera la conquista di un progetto, come reali voi e quanti passano e parlano. (de Las Vegas ) FLAMINGO HILTON Elevate le rose, secche le pareti. I passi frettolosi nelle stanze. Il cellofan tenuto negli armadi. Ora, come se dessi calci a mucchi di cavi vecchi per la strada, esigeresti risposte ai problemi manifatturati con cui per tanti anni ti ingannasti. Banalità nella storia intima di ogni casa attuale e di tutte le case già scomparse: i regali, le malattie, le cene, i cortili, le tende. Le rose sono elevate, le ...

Tres poemas al inglés

Tres poemas Versiones de Michelle Clayton (Irlanda) Victoria Land They make unmistakable signs: they draw fingers across their throats. I don't forget: there are no shadows or smoke, there is ice where the stranded ship is rocked by polar winds. They draw fingers across their throats. It's useless: I don't speak. I couldn't speak of anything, except the boat, the imaginary boat. Of nothing but the boat. Victoria Land Hacen señas inconfundibles: se pasan la mano por la garganta. No olvido: no hay sombras ni humo, hay hielo donde el barco varado se hamaca con los vientos polares. No hay sombra: hay claridad sobre el hielo. Se pasan la mano por la garganta. Es inútil: no hablo. No podría hablar de nada, sólo del barco, del barco imaginario. De ninguna otra cosa nada más que del barco. The City and the Barbarians They came down to the city from the explosive mountains, red with drills and phosphorus and they killed with knives and they smelled of dung, but they vindicated t...

Comentario / El poema frente a la Historia

Eduardo Ainbinder - Perfil, Cultura - 7 de noviembre, 2008 Hay cierta unanimidad en la crítica que a partir de su libro La Caída de los cuerpos, (1983) hubo un punto de inflexión, un antes y un después en la poética de Jorge Aulicino. Y que además ese salto cualitativo se afianzó definitivamente en Paisaje con autor . Pero es a partir de la aparición   del poema “Himnos Corsarios” en un libro posterior, (1994), donde se me antoja se   produce el otro antes y después en su poesía, o por llamarlo de otro modo, el momento en que empieza a notarse la necesidad de abandonar el limitado sector del ángulo nor-noroeste de su escritorio, como ironizaba Bustos Domecq en una de sus crónicas, en favor de incluir en su mobiliario una mesa de trabajo más grande, dónde el poeta pueda desplegar por ejemplo, el trazado de una batalla o de varias, y enumerar la cantidad de elementos, de detalles, que se arremolinan en torno a los cuadros violentos de esas batallas. En “El insomnio de los sold...

Comentario / Asombros y pérdidas

Daniel Amiano -  adn cultura  - Diario La Nación -6 de diciembre, 2008 - Un discurso complejo, disperso, imprevisible le da forma a esta serie de textos que discurren para conformar un poema-río que desemboca en un nuevo nacimiento: el del designio del hombre, el desvarío de una humanidad que no aprende del espejo que genera. Entonces, habrá que empezar de nuevo.  En Cierta dureza en la sintaxi s, Jorge Aulicino elabora un discurso que plantea no sólo una ambición poética distintiva, sino también una búsqueda que profundiza el juego con el lenguaje que el autor ya había expuesto en libros como Hostias y La línea del coyote . El libro se construye de cara a una épica de la derrota. No la derrota como emblema, sino como destino irremediable, que se dibuja en versos como: " Te bastaba una ciudad coloreada por el guiño de la tormenta./ Ahora intentás pactar. Pero no hay con qué quedarse./ Entregarás un alma que no le sirve a nadie ". Aquí se expande el campo de batalla, y el...

Estudio crítico / En el extremo veloz de una mirada

Marcelo Cohen - Estudio preliminar a "La poesía era un bello país. Antología 1974-1999", de Jorge Aulicino, Libros de Tierra Firme, Poetas de Hoy/3, Buenos Aires, 2000 - De cierto modo oblicuo, debajo de la sombrilla hablaban de la luz Al corazón lo arrebatan los cielos diurnos amplios, nítidos, totalmente despejados; en cambio la conciencia prefiere que haya unas nubes. La conciencia es gemela del nombre, tiende a objetivar e identificarse, a comparar y clasificar, a distinguir, a apropiarse, y por lo tanto al ansia; en sus momentos más felices, si consigue una temperatura cómoda, monta sus propias olas y hace la incesante espuma del pensamiento. Como el pensamiento es difícil de interrumpir, el cielo despejado a veces duele; porque, si bien somos de un mundo en cuyo principio fue el verbo, cabe la posibilidad de que el verbo sólo haya sido al principio del mundo del verbo. El amante de la poesía piensa que todos los buenos poetas deben haber sentido alguna vez la pasión del...

Comentario / La marea de las cosas

Daniel Freidemberg -Ediciones del Dock, 1999 - Clarín, Cultura y Nación, 13 de febrero de 2000 - Basura, desechos, carreteras, monobloques, óxido. Un poco como si estuviéramos ante una versión argentina de “La tierra baldía”, de T.S. Eliot, el desarticulado mundo que “La línea del coyote”, de Jorge Aulicino, pone a la vista está sembrado de ruinas y formas enigmáticas. Formas oscilantes entre la materialidad absoluta y la desencantada abstracción, ambas rebeldes por igual a la sed de un contacto personal entre una subjetividad desvelada y las cosas. Pero, a la vez, por eso, formas paradójicamente reveladoras: de lo que las cosas hablan es de su propia ajenidad, de su misterio, de los imprevisibles rumbos que el encuentro con lo concreto puede abrir al conocimiento. También, como con el poema de T.S. Eliot, es muy probable que en ese paisaje el lector reconozca un momento histórico, a través de la diversidad de registros propia de quien descubrió que no existe un lugar ni un lenguaj...

Comentario / El corazón, la palabra lavada

Pablo E. Chacón -  Ñ - 20 de noviembre de 2004. Hay en la última colección de poemas de Jorge Aulicino un efecto que se sustrae inevitablemente a su persona. Sucede desde el principio, desde el primer verso: “No contabas los muertos entre aquellos cuyos perfiles de tormenta daban siempre el par”. Es una voz hipnótica, repetitiva, que va de la primera a la tercera persona o se ausenta, presente en síncopa de fin del mundo. Es una cuestión de silencios más que de palabras, la conciencia de una respiración sin sujeto. El poema despoja el momento, lo reduce a cosas que naturalmente es imposible percibir; redondea en forma de contrapeso una calma en completa inmovilidad, cada vector de fuerza se equilibra con otro, compone una pausa en la agitación de las identidades inquietas. Esto, por fuera de los contenidos. La tendencia acaso es notoria desde "La línea del coyote" y "La luz checoslovaca". Se repite en esos libros y en éste una suerte de tesis: la vida es demasiado c...

Hostias

(Texto completo. Publicado en 2004 por Ediciones del Dock ) 1 - Dies irae Pídeme, y te daré por heredad las naciones, y por posesión tuya los confines de la tierra. Tú los quebrantarás con vara de hierro; como a vasija de alfarero los desmenuzarás . Salmos, 2 Berserkers No contabas los muertos entre aquellos cuyos perfiles de tormenta daban siempre el par. Pero de esas batallas y de aquellos inmortales no quedan, en esta luz de cobre de tardes argentinas, más que polvorientos reflejos. Ya ves: cuánta furia entonces, cuántas las torres desmoronadas en procura de un jardín incomprensible. No era de viento tu lengua, ni de nube: era del pedernal que ellos entendían. ¿Qué ley, qué disposición secreta, qué alquimia o signo hubiesen contemplado? Es cierto que te desafiaban con un grito en los valles nublados del Orco. Cierto que tomaban el pan y la mujer, el rocío o la sangre, con aquel gesto aprendido en tu mesa y al pie de tus murallas. ¡Oh, ...

La línea del coyote

(Texto completo. Editado en 1999 por Ediciones del Dock ) Libro primero/Confutatis En la calle una sensación repentina de vértigo y grandeza, ¿la habrás probado, Wolfgang? Todo este hálito que se alza desde bahías habitadas, amaneceres tibios, ruidos de las selvas y las excavadoras. Mire ese hombre en un bar desde una distancia neutra. Ha comprendido entre un torbellino de frenadas, de sirenas y gorjeos ásperos de motores que se pueden olvidar las cuentas y el despertar dolido, el retiro de la marea de las cosas, el instante histórico de la materia: es eterno ahora; y teme. ¿Quién lo sabría? Así como cada hombre lleva su cáncer secreto, cuando el delirio de la sabiduría lo absorbe, nadie se entera. Wolfgang, a menudo asaltado por el vértigo, sin embargo habría hecho relámpagos sosegados de violines, una coartada. El hombre en el bar ha pagado su momento a solas con el espíritu. Lo recuerdo: siempre hablaba de Roma. En particular, de un café lla...