5.9.17

Selfies vistas en la madrugada


Las caras de la gente se deforman, atrapadas
por una cámara de vacío donde no hay ojos.
Hay el fantasma de una posteridad que no llegó jamás,
de otros seres, de otros universos
que no las saben mirar.
O las mira una conciencia intacta
que no aprendió a decirse este es uno, este es otro;
esta es la cara de una mujer, de un hombre,
el gesto, una sonrisa de hada, congelado
justo en el momento de callar,
o de una angustia decolorada, barrida
por un simún de historias.
Se fueron de sí, dejaron de escribir la historia.
Se fueron, estuvieron, y
son campanarios sin campanas,
envases bajo una lluvia lenta.


(inédito)