8.10.13

Cavalcanti corregido y aumentado





Rimas de Guido Cavalcanti

Versiones de J. R. Aulicino

Primera edición: Selecciones de Amadeo Mandarino,
Buenos Aires, 2006












1

Ver pudiste cuando lo encontraste,
el pavoroso espíritu de amor
que aparece cuando el hombre muere,
y de otra guisa no se ve jamás.
Yo lo tuve tan cercano que pensé
que matase el doliente corazón:
entonces se mezcló al color muerto
el alma triste por huir de él;
pero pudo sostenerse cuando vio salir
de vuestros ojos un rayo de merced
con el que entró al corazón dulzura nueva.
Y aquel sutil espíritu que ve
ayudó a los otros que creían morir
grávidos de angustioso abatimiento.


2

Por qué no me fueron los ojos dispensados,
o arrancados, de modo que aquella a la que vi
no llegase para decir hasta mi mente:
"Escucha si en el corazón me sientes".
Que una pavura de tormentos nuevos
me atraviese entonces, cruel y aguda;
que el alma llame: "Señora, ayuda,
que ojos y yo dejemos de doler".
Tú los dejaste así, que viene Amor
a llorar sobre ellos piadosamente
en tanto se oye una profunda voz
que dice: "Aquel que una gran pena siente
mire hacía aquí y verá el corazón que Muerte
marcado con una cruz lleva en la  mano".


3

Porque color de duelo conviene que yo lleve
y sienta del  placer ardiente fuego,
y ya que la virtud me trajo a vil lugar,
diré cómo perdí todo valor.
Y digo que mis espíritus han muerto
y el corazón que guerreó está en agonía
y si no fuera que morir me da alegría
haría de piedad llorar a Amor.
Pero, por el loco tiempo en que me veo,
cambio mis cerradas opiniones
en otras condiciones,
tales que ya no muestro mi deseo,
allá, donde he recibido tanto engaño,
pues por el corazón pasó la Amada
y se ha llevado todo mi vigor.


4

¿Cómo de muerte me toca sacar vida,
de pesadumbre alegría,
y cómo en pena sombría
espíritu de amor a amar convida?

¿Cómo invita mi corazón a amar,
flojo, lleno de duelo,
y atrapado a tal punto entre suspiros
que apenas su merced puede invocar
y de virtud lo priva
el deseo que casi me deshizo?

Amor que nace del gozo
dentro del corazón se posa
y forma del deseo otra persona,
pero ahora su virtud cae en un pozo
tal que amar siquiera osa
aquél que siente que servir perdona.
Creo que sólo porque ve
que reclamó merced
a Muerte que a todo dolor se abre.

Ya me puedo quejar de gran pesar
más que ningún otro,
porque la muerte hace de mí un corazón
que va lamentándose de cruel amor.
Y es tan grande el dolor
que seca justamente el lugar
del que tomo valor.
Maldito sea el punto en que Amor
nace de tal manera
que la vida entera
la domina a su antojo.


5

Tú me has llenado de dolor la mente,
tanto que el alma se esfuerza por partir
y los suspiros del corazón doliente
muestran a los ojos que no puede sufrir.
Amor, que tu gran valor siente
dice: "Por mi dolor te conviene ya morir,
pues no parece que la feroz dama quiere
oír que habla la piedad por ti".
Vas como el que está afuera de la vida:
a la vista pareces un hombre
tallado en piedra, bronce o madera,
pero caminas sólo por costumbre
y en el corazón llevas la herida
que es señal de muerte verdadera.


6

Mi alma está asustada tan vilmente
por la batalla que da en el corazón
que si tuviera más cercano a Amor
y no estuviese sola, ella moriría.
Está como aquellas que no tienen valentía,
por temor del corazón partida;
quien la viera ahora fugitiva
diría por cierto: "Este ya no tiene vida".
Por los ojos vino la primera batalla
que venció todo valor violentamente:
tan duro golpe destruyó la mente.
Cualquiera de los que sienten alegría
cuando ven los espíritus en fuga
de piedad sin duda lloraría.


7

Tú, que por los ojos entraste al corazón
y despertaste el alma que dormía,
mira la angustiosa vida mía
que Amor la destruye suspirando.
Cortando viene, y con tal valor,
que los espíritus desbanda.
Queda solo mi figura erguida
y alguna voz que habla de dolor.
Esta virtud de amor que me ha deshecho
de tu pupila gentil presta se mueve
y un dardo me clavó dentro del flanco.
Tan derecho golpeó y profundamente
que el alma temblando se revuelve
viendo muerto el corazón del lado falto.

8

Oh tú que a veces traes en la mirada
Amor con tres saetas en la mano:
mi espíritu que viene de lugar lejano
te encomienda mi alma atormentada.
La que fue herida ya en la mente
por dos saetas del tirador probado:
con la tercera tiende el arco, demorado,
que no me alcanza estando tú presente.
Esta sería la salud del alma
que yace en el suelo casi muerta
por dos saetas que abren tres heridas:
la primera da placer y desconsuela,
la segunda desea la alegría
que trae la tercera flecha cuando vuela.


9

Por los ojos hiere un espíritu sutil
que hace en la mente un espíritu soplar,
el que mueve el espíritu de amar
que a cada espíritu pequeño hace gentil.
Espíritu inferior no puede allí caber:
puede tanta virtud ese espíritu mostrar.
Es espíritu tal que hace temblar.
Espíritu que hace humilde a la mujer.
Y después de ese espíritu se mueven
un otro dulce espíritu süave
y un espíritu pequeño de merced.
De espíritu que entró espíritus llueven.
Y es de cada espíritu la llave
la virtud de ese espíritu que ve.


10

A mí mismo de mí piedad me da
por la angustia doliente en que he caído:
siento tanta flaqueza que aun dormido
oigo el alma cubrirse de pesar.
Una tristeza feroz me hace pedazos
y creo que mi vida es la peor.
Dama cuya merced mi alma implora
mantiene esta batalla de dolor.
Y cuando pongo en ella la mirada
ven los ojos cuánto me desdeña:
tan crudamente que destruye el corazón.
Entonces pierde la virtud el alma.
El corazón se cierra ante la dura seña
atravesado por crueldad de amor.


11

Si yo ruego a esta dama que Piedad
no sea enemiga de su corazón gentil
tú dices que soy ignorante, vil,
desesperado y pura vanidad.
¿De dónde le viene esta crueldad?,
ya que parece tan humilde a la mirada,
cauta y sutil, sabia y ornada,
hecha en el modo de la suavidad.
Mi alma doliente y temerosa,
llora los suspiros que el corazón envía
y que bañados en llanto van saliendo.
Parece que en la mente me lloviera
una figura de dama pensativa
que viene a ver mi corazón muriendo.


12

Somos las tristes plumas asustadas,
las tijeritas, el cuchillín doliente,
que hemos escrito dolorosamente
esas palabras que vos habéis oído.
Y queremos decir por qué partimos
y hemos llegado a vos aquí presente:
la mano que nos movió dice que siente
la duda que en el corazón ha aparecido;
que de forma tal lo ha destruido
y lo puso tan cerca de la muerte
que otra cosa no tiene que suspiros.
Llegamos a vos para rogaros
queráis ponernos al abrigo
si aun queda piedad por inspiraros.


13

Quiero mandarte rima que cuente
el grave estado de mi corazón:
como un muerto se levanta Amor
y dice: "No seas imprudente.
"Si tu amigo es el que entiendo
y no tiene su alma preparada,
oyendo que en una llamarada
te hago vivir la vida ardiendo,
puede sentir tal sufrimiento
que antes de que termine tu amargura
de este mundo se le vaya el corazón.
Sabes bien que soy Amor.
Por eso te dejo mi figura
y llevo para mí tu pensamiento".


14

Porque no espero volver jamás,
baladita, a Toscana,
ve tú ligera y llana
donde está la dueña mía,
que por su cortesía
te honrará.

Le llevarás noticias de suspiros
llenas de duelos y de pavura,
pero cuidado con los enemigos
de la gentil natura,
no sea que por desventura
seas atacada.
Si no fueras respetada
mi angustia aumentaría
y más allá de la muerte llevaría
llanto y dolor.

Tú sabes, baladita, que la muerte
me oprime tanto que la vida me abandona
y sabes  cómo el corazón late tan fuerte
por aquello que el espíritu razona.
Está tan destruida mi persona
que no puedo sufrir:
si me quieres servir
lleva mi alma contigo
(mucho te lo ruego)
cuando muera el corazón.

Ay baladita mía, a tu amistad
esta alma que tiembla la encomiendo,
llévala contigo, que inspire piedad,
a aquella bella dama a quien te mando.

Ay baladita dile suspirando
cuando a ella te presentes:
"Este, vuestro sirviente,
siempre te será fiel:
vengo de parte de aquel
que aún te sigue adorando".

Tú, voz, asustada y débil
que llora el corazón doliente,
con el alma y con esta baladita
ve razonando de la ruinosa mente.
Encontrarás una dama placentera,
de tan dulce intelecto,
que te deleitará
estar con ella siempre,
Alma, y la adorarás
la vida entera.


15

Viste, según creo, todo valor
y dicha y bien que hombre siente,
puesto delante del señor valiente
que señorea el mundo del honor,

pues vive donde muere mal color
y ha razón en el alcázar de la mente;
tan suave llega al sueño de la gente
que el corazón se lleva sin dolor.

De ti el corazón se llevó, viendo
que a tu dama la muerte requería:
la nutría del corazón, de ello temiendo.

Cuando llegó y se marchó doliendo,
fue el dulce sueño que entonces se cumplía,
pues su contrario lo venía venciendo. *


* Escrito en respuesta al soneto de Dante Alighieri A ciascun'alma presa en que Dante narra un sueño.


16

Una joven dama de Tolosa,
bella y gentil, de honesta gracia,
es tan derecha y semejante cosa
en sus dulces ojos a la dama mía,

que ha hecho en el corazón deseosa
al alma, de modo que de él se desvía
y va a ella; pero es tan temerosa
que no le dice de cuál dama se trata.

El alma mira en su dulce mirada,
en la que hace alegrarse a Amor,
tanto es a la de su dama parecida;

luego vuelve suspirando al corazón,
herida de muerte por cortante dardo
que esta dama al partir le arroja.


17

Dama me ruega / quiera yo discurrir
sobre un accidente / frecuentemente / fiero
y altanero, / que es llamado amor:
tal que quien lo niega / pueda sentirlo.
Para tal fin, conocedor / quiero
porque no espero / que un bajo corazón
a tal razón / dirija inteligencia:
porque sin una natural / intelección
no tengo talante / de demostrar
dónde se posa, y quién lo hizo crear,
y cuál es su virtud y su potencia,
la esencia / luego, y cada movimiento
y el placer / que hace amor llamar,
y si acaso podría ser mostrado.

En aquel sitio / donde está memoria *
toma su estado, / así formado, / como
diafanidad / de luz en una oscuridad
que de Marte / viene, / y se establece; **
allí es creado / y con sensato / nombre,
del alma, atuendo, / y del corazón, voluntad.
Llega en visible forma / que se conforma,
pues prende / en el intelecto posible,
como en la materia, lugar y morada.
Ya allí no hay más pesadumbre
porque de cualidad no desciende:
resplandece / en su perpetuo / efecto;
no tiene deleite, / sí contemplación;
tal que no puede / prodigar semejanza.
No es virtud, / pero de ella viene
porque es perfección / y se muestra tal,
no racional / pero digo que siente;
sin salud, / juicio mantiene,
que la intención / por razón / es suficiente:
discierne mal / en quien es del vicio amigo.
De su poder viene con frecuencia muerte,
si fuerte / la vitud fuese impedida,
la que lleva / por la contraria vía:
no porque opuesto a naturaleza sea;
pero cuando lo perfecto tuerce
la suerte, / no puedo decir que mueve a vida,
que el equilibrio / no tiene señorío.
Igual sucede a quien de él se abstiene.

Su ser se ve cuando / el querer es tanto
que más allá de mesura / de natura / va,
pues no se adorna / de reposo jamás.
Mueve, cambiando color, / risa en llanto,
y de la figura amada / con pavor / desvía;
poco se hospeda; / siempre de él verán
que en gente de valor se encuentra más.
La nueva cualidad / mueve a suspiros
y quiere que el hombre mire / en no formado lugar,
despertando la ira que envía fuego
(imaginar no lo puede quien no lo prueba), ***
ni se mueva / ya, pero que a él se arroje,
y no se vuelva / para buscar alivio:
no firme tiene la mente gran saber ni poco.
Del su modo viene / un mirar seguro
que hace parecer / el placer / cierto:
no puede cubierto / estar, cuando así ha llegado.
Aunque no salvaje, / la belleza es dardo,
que tal amar / para amedrentar / es sabio:
consigue mérito / el espíritu golpeado.
Y no se puede conocer por el rostro:
incluso / el blanco en tal objeto cae; ****
para quien bien escucha: / forma no se ve:
por lo tanto, menos a él, / que de ella viene.
Sin color, de esencia indivisa,
puesto / en lo oscuro, luz rechaza.
Sin fraude digo, / digno de fe,
que sólo de ése nace la merced.

Tú puedes segura ir, canción,
allá donde te place, así adornada;
por demás loada / será tu razón
por las personas de entendimiento:
de estar con otras, / no tienes ganas.


* Los comentaristas señalan que Cavalcanti sostiene aquí la doctrina de Averroes, según la cual la memoria es parte del alma sensible, no del intelecto, como afirmó el tomismo. Sobre esta línea se desarrolla el poema: los versos siguientes dirán que el intelecto puede contemplar el amor sin dolor ni deleite; no así la irracional alma sensible.

** Rodeado de un halo oscuro proveniente de Marte, planeta cuya influencia se consideraba tormentosa, y por lo tanto, susceptible de oscurecer la razón.

*** Se considera alusión del famoso ch'intender non la può chi non la prova, de Dante Alighieri.

**** Una de las más discutidas construcciones retóricas del poema: se interpreta que no puede percibirse el amor como el color blanco, el más puro, o el más inmediatamente perceptible. Esto es, que la criatura humana no podría verlo aun cuando su forma se presentara blanca; mucho menos al amor en sí, que con tal forma viene. Concuerda con lo dicho más arriba: se lo puede distinguir solo en sus efectos sobre el amante, cuyos colores cambian y su vista no puede fijarse en la figura amada.





1 [XX]

Veder poteste, quando v'inscontrai,
quel pauroso spirito d'amore
lo qual sol apparir quand'om si more
e 'n altra guisa non si vede mai.

Elli mi fu sì presso, ch'i' pensai
ch' ell' uccidesse lo dolente core:
allor si mise nel morto colore
l'anima trista per voler trar guai;

ma po' sostenne, quando vide uscire
degli occhi vostri un lume di merzede,
che porse dentr' al cor nova dolcezza;

e quel sottile spirito che vede
soccorse gli altri, che credean morire,
gravati d'angosciosa debolezza.

2 [XIII]

Perché non fuoro a me gli occhi dispenti
o tolti, sì che de la lor venduta
non fosse nella mente mia ventua
a dir: « Ascolta se nel cor mi senti » ?

E una paura di novi tormenti
m'aparve allor, sì crudel' e aguta,
che l'anima chiamò: « Donna, or ci aiuta
che gli occhi ed i' non rimagnàn dolenti! »

Tu gli ha' lasciati sì, che venne Amore
a pianger sovra lor pietosamente,
tanto che s'ode una profonda voce

la quale dice: « Chi gran pena sente
guardi costui, e vedrà lo su' core
che Morte 'l porta 'n man tagliato in croce ».

3 [IX]

Poi che di doglia cor convèn ch'i' porti
e senta di piacere ardente foco
e di virtù mi traggi' a sì vil loco,
dirò com'ho perduto ogni valore.
E dico che' miei spiriti son morti
e 'l cor che tanto ha guerra e vita pocco;
e, se non fosse che 'l morir m'è gioco,
fare' ne di pietà pianger Amore.
Ma, per lo folle tempo che m'ha giunto,
mi cangio di mia ferma oppinïone
in altrui condizione,
sì ch'io non mostro quant'io sento affanno:
là 'nd' eo ricevo inganno,
chè dentro da lo cor mi pass' amanza,
che se ne porta tutta mia possanza.

4 [XXIX]

Quando di morte mi convèn trar vita
e di pesanza gioia,
come di tanta noia
lo spirito d'Amor d'amar m'invita?

Come m'invita lo meo cor d'amare,
lasso, ch'è pien di doglia,
e di sospir sì d'ogni parte priso
che quasi sol merzé non pò chiamare,
e di vertù lo spoglia
l'afanno che m'ha già quasi conquiso?
Canto, piacere, beninanza e riso
me 'n son dogli' e sospiri:
guardi ciascuno e miri
che morte m'è nel viso già salita!

Amor, che nasce di simil piacere,
dentro lo cor si posa
formando di disio nova persona;
ma fa la sua virtù in vizio cadere,
sì ch'amar già non osa
qual sente come servir guiderdona.
Dunque d'amar perché meco ragiona?
Credo sol perchè vede
ch'io domando mercede
a Morte, ch'a ciascun dolor m'adita.

I' mi posso blasmar di gran pesanza
più che nessun giammai:
ché Morte d'entro 'l cor me tragge un core
che va parlando di crudele amanza,
che ne' me' forti guai
m'affanna là ond'i' prendo ogni valore.
Quel punto maladetto sia, ch'Amore
nacque di tal manera
che la mia vita fera
li fue, di tal piacere, a lui gradita.

5 [XVI]

Tu m'hai sì piena di dolor la mente,
che l'anima si briga di partire
e li sospir che manda il cor dolente
mostran a li occhi che non pòn soffrire.

Amor, che lo tu' grande valor sente,
dic': « E' mi duol che ti convien morire
per questa fiera donna, che neente
par che pietate di te voglia udire ».

Io vo come colui ch'è fuor di vita,
che pare, a chi lo sguarda, como sia
fatto di rame o di pietra o di legno,

che sé conduca sol per maïstria
e porti ne lo core una ferita
che sia, com'egli è morto, aperto segno.

6 [XV]

L'anima mia vilment' è sbigotita
de la battaglia che l'ave dal core,
che, s'ella sente pur un poco Amore
più presso a lui che non sole, ella more.

Sta come quella che non ha valore,
ch' è per temenza da lo cor partita;
e chi vedesse com' ell' è fuggita
diria per certo: « Questi non ha vita ».

Per li occhi venne la battaglia in pria,
che ruppe ogni valore immantenente,
sì che del colpo fu strutta la mente.

Qualunqu' è quei che più allegrezza sente,
se vedesse li spirti fuggir via
di grande sua pietate piangeria.

7 [XII]

Voi che per li occhi mi passaste il core
e destaste la mente che dormìa,
guardate a l'angosciosa vita mia,
che sospirando la distrugge Amore.

E' ven tagliando di sì gran valore,
che' deboletti spiriti van via:
riman figura sol en segnorìa
e voce alquanta, che parla dolore.

Questa vertù d'amor che m'ha disfatto
da' vostr'occhi gentil presta si mosse:
un dardo mi gittò dentro dal fianco.

Si giunse ritto 'l colpo al primo tratto,
che l'anima tremando si riscosse
veggendo morto 'l cor nel lato manco.

8 [XXXII]

O tu, che porti nelli occhi sovente
Amor tenendo tre saette in mano,
questo mio spirto che vien di lontano
ti raccomanda l'anima dolente,

la quale ha già feruta nella mente
di due saette l'arcier soriano:
a la terza apre l'arco, ma sì piano
che non m'aggiunge essendoti presente;

perché saria dell'alma la salute,
che quasi giace infra le membra, morta
di due saette che fan tre ferute:

la prima dà piacere e disconforta
e la seconda disìa la vertute
della gran gioia che la terza porta.


9 [XXII]

Pegli occhi fère un spirito sottile,
che fa 'n la mente spirito destare
dal qual si move spirito d'amare,
ch'ogn'altro spiritello fa gentile.

Sentir non pò di lu' spirito vile:
di contanta vertù spirito appare!
quest'è lo spiritel che fa tremare,
lo spiritel che fa la donna umìle.

Poï da questo spirito si move
un altro dolce spirito soave,
che siegue un spiritello di mercede:

lo quale spiritel spiriti piove,
ché di ciascuno spirit' ha la chiave,
per forza d'uno spirito che 'l vede.

10 [XXIII]

A me stesso di me pietate vène
per la dolente angoscia ch' i' mi veggio:
di molta debolezza quand'io seggio,
l'anima sento ricoprir di pene.

Tutto mi struggo, perch'io sento bene
che d'ogni angoscia la mia vita è peggio:
la nova donna cu' merzede cheggio
questa battaglia di dolor mantene:

però che, quand'i' guardo verso lei,
rizzami gli occhi dello su' disdgno
sì feramente, che distrugge 'l core.

Allor si parte ogni vertù da' miei
e 'l cor si ferma per veduto segno
dove si lancia crudeltà d'Amore.


11 [XVII]

S'io prego questa donna che Pietate
non sia nemica del su' cor gentile,
tu di' ch' i' sono sconoscente e vile
e disperato e pien di vanitate.

Onde ti vien sì nova crudeltate?
Già risomigli, a chi ti vede, umìle,
saggia e adorna e accorta e sottile
e fatta a modo di soavitate!

L'anima mia dolente e paurosa
piange ne i sospir che nel cor trova,
sì che bagnati di pianti escon fore.

Allora par che ne la mente piova
una figura di donna pensosa
che vegna per veder morir lo core.

12 [XXXIV]

Noi siàn le triste penne isbigotite,
le cesoiuzze e 'l coltellin dolente
ch'avemo scritte dolorosamente
quelle parole che vo' avete udite.

Or vi diciàn perché noi siàn partite
e siàn venute a voi qui di presente:
la man che ci movea dice che sente
cose dubbiose nel core apparite,

le quali hanno destrutto sì costui
ed hanno 'l posto sì presso a la morte,
ch'altro non n'è rimaso, che sospiri.

Or vi preghiàn quanto possiàn più forte
che non sdegniate di tenerci nui,
tanto ch'un poco di pietà vi miri.

13 [XXXVII]

Certe mie rime a te mandar vogliendo
del greve stato che lo meo cor porta,
Amor aparve a me in figura morta
e disse: « Non mandar, ch' i' ti riprendo:

però che se l'amico è quel ch'io 'ntendo,
e' non avrà già sì la mente accorta,
ch'udendo la 'ngiuliosa cosa e torta
ch'i' ti fo sostener tuttor ardendo,

ched e' non prenda sì gran smarrimento
che avante ch' udit' aggia tua pesanza
non si diparta da la vita il core.

E tu conosci ben ch'i' sono Amore:
però ti lascio questa mia sembianza
e portone ciascun tu' pensamento ».

14 [XXXVI]

Perch'i' no spero di tornar giammai,
ballatetta, in Toscana,
va' tu, leggera e piana,
dritt' a la donna mia,
che per sua cortesia
ti farà molto onore.

Tu porterai novelle di sospiri
piene di doglia e di molta paura;
ma guarda che persona non ti miri
che sia nemica di gentil natura:
ché certo per la mia disaventura
tu saresti contesa,
tanto dal lei ripresa
che mi sarebbe angoscia;
dopo la morte, poscia,
pianto e novel dolore.

Tu senti, ballatetta, che la morte
mi stringe sì, che vita m'abandona;
e senti come 'l cor si sbatte forte
per quel che ciascun spirito ragiona.
Tanto è distrutta già la mia persona,
ch' i' non posso soffrire:
se tu mi vuoi servire
mena l'anima teco
(molto di ciò ti preco)
quando uscirà del core.

Deh, ballatetta, a la tu' amistate
quest'anima che trema raccomando:
menala teco, nella sua pietate,
a quella bella donna a cu' ti mando.
Deh, ballatetta, dille sospirando,
quando le se' presente:
« Questa vostra servente
vien per istar con vui,
partita da colui
che fu servo d'Amore ».

Tu, voce sbigottita e deboletta
ch'esci piangendo de lo cor dolente,
coll'anima e con questa ballatetta
va' ragionando della strutta mente.
Voi troverete una donna piacente
di sì dolce intelletto,
che vi sarà diletto
starle davanti ognora.
Anima, e tu l'adora
sempre, nel su' valore.

15 [XXXVIII]

Vedeste, al mio parere, onne valore
e tutto gioco e quanto bene om sente,
se foste in prova del segnor valente
che segnoreggia il mondo de l'onore,

poi vive in parte dove noia more
e tien ragion nel cassar de la mente;
sì va soave per sonno a la gente,
che 'l cor ne porta senza far dolore.

Di voi lo core ne portò, veggendo
che vostra donna la morte cadea:
nodrilla dello cor, di ciò temendo.

Quando v'apparve che se 'n già dogliendo,
fu 'l dolce sonno ch'allor si compiea,
ché 'l su' contraro lo venìa vincendo.

16 [XXX]

Una giovane donna di Tolosa,
bell' e gentil, d'onesta leggiadria,
è tant' e dritta e simigliante cosa,
ne' suoi dolci occhi, della donna mia,

che fatt'ha dentro al cor disiderosa
l'anima, in guisa che da lui si svia
e vanne a lei; ma tant'è paurosa,
che no le dice di qual donna sia.

Quella la mira nel su' dolce sguardo,
ne lo qual face rallegrare Amore
perché v'è dentro la sua donna dritta;

po' torna, piena di sospir, nel core,
ferita a morte d'un tagliente dardo
che questa donna, nel partir, li gitta.

17 [I]

Donna me prega, - perch'eo voglio dire
d'un accidente - che sovente - è fero
ed è si altero - ch'è chiamato Amore:
sì chi lo nega - possa 'l ver sentire!
Ed a presente - conoscente - chero
perch'io no spero - ch'om di basso core
a tal ragione porti canoscenza:
ché senza - natural dimostramemto
non ho talento - di voler provare
là dove posa e chi lo fa creare
e qual sia sua vertute e sua potenza,
l'essenza - poi e ciascun suo movimento
e 'l piacimento - che 'l fa dire amare
e s'omo per veder lo pò mostrare.

In quella parte - dove sta memora
prende suo stato, - sì formato - come
diaffan da lome, - d'una scuritate
la qual da Marte - vèene e fa demora.
Elli è creato - ed ha sensato - nome,
d'alma costome - e de cor volontate.
Ven da veduta forma che s'intende
che prende - nel possibile intelletto,
come in subietto, - loco e dimoranza.
In quella parte mai non ha pessanza
perché da qualitate non descende:
resplende - in sé perpetual effetto:
non ha diletto - ma consideranza:
sì che non pote largir simiglianza.

Non è vertute, - ma da quella vene
ch'è perfezione - (ché si pone - tale)
non razionale, - ma che sente, dico.
For di salute - giudicar mantene,
ché la 'ntenzione - per ragione - vale:
discerne male - in cui è vizio amico.
Di sua potenza segue spesso morte,
se forte - la vertù fosse impedita,
la quale aita - la contraria via:
non perché oppost' a naturale sia:
ma quanto che da buon perfetto tort'è
per sorte, - non pò dire om ch'aggia vita,
ché stabilita - non ha segnoria.
A simel pò valer quand'om l'oblia!

L'essere è quando - lo voler è tanto
ch'oltra misura - di natura - torna,
poi non s'adorna - di riposo mai.
Move, cangiando - color, riso in pianto,
e la figura - co paura - storna.
Poco soggiorna. - Ancor di lui vedrai
che 'n gente di valor, lo più, si trova.
La nova - qualità move sospiri
e vol ch'om miri - 'n non formato loco,
destandos'ira la qual manda foco
(imaginar nol pote om che nol prova!)
né mova - già però ch'a lui si tiri,
e non si giri - per trovarvi gioco:
né cert'ha mente gran saver, né poco.

De simil, tragge - complessione sguardo
che fa parere - lo piacere - certo.
Non pò coverto - star, quand'è sì giunto.
Non già selvagge - le bieltà son dardo,
ché tal volere - per temere - è sperto.
Consiegue merto - spirito ch'è punto.
E non si può conoscer per lo viso:
compriso - bianco in tale obietto cade;
e, chi ben aude, - forma non si vede:
dunqu'elli meno, che da lei procede.
For di colore, d'essere diviso,
assiso - 'n mezzo scuro, luce rade.
For d'ogne fraude - dico, degno in fede,
che solo di costui nasce mercede.

Tu puoi sicuramente gir, canzone,
là 've ti piace, ch'io t'ho sì adornata
ch'assai laudata - sarà tua ragione
da le persone - ch'hanno intendimento.
Di star con l'altre tu non hai talento.


 La poesia lirica del duecento, a cura di Carlo Salinari, Classici U.T.E.T., Milano, 1968


Imagen: Cavalcanti según Cristofaro Dell'Altissimo a mediados del siglo XVI