19.7.16

Las Vegas

(Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2000; incluido en Estación Finlandia, Ediciones Bajo la Luna, Buenos Aires, 2012)
  

Boardwalk Casino

Las fantasías y los recuerdos
son, dice, la misma cosa.
¿Dirías que son materia?
¿Son materia los efectos eléctricos?
¿Es materia la luz tamizada
de un día sin sol en un departamento?
Si se pudiera sostener por varios segundos
ante la vista la estructura de la mente,
si con ella se pudiera hacer una foto
como de una montaña rusa iluminada,
sostenida a su vez por marquesinas
como guardas de resplandor amarillo,
qué cierto y rústico sería el desierto,
qué verdad la conquista de un proyecto,
qué real vos y los que pasan y hablan. 


  
Flamingo Hilton

Elevadas las rosas, secas las paredes.
Los pasos apurados por las habitaciones.
El celofán guardado en los placares.
Ahora, como si patearas masas de cables viejos en la calle,
exigirías respuestas a los problemas manufacturados
con que te engañaste a lo largo de muchos años.
Banalidad en la historia íntima de cada casa actual
Y de todas las casas ya desaparecidas: los regalos,
las enfermedades, las cenas, los patios, las cortinas.
Las rosas son elevadas, las paredes son secas
--mueren después, duran años con sus manchas,
pero no tienen el color de la rosa y su enervante delicadeza--.
Rosas o flamencos en las grandes mañanas
señalan un itinerario en el que nadie se confunde.
Esto es rojo, aquello es rosa, la materia es tenue.


  
La Concha Motel

Tu pensamiento es una dinastía destruida
de la que escapás con elegancia aceptable.
Tocaste la ágil guitarra de alguna filosofía
mientras no habías descubierto su tara hereditaria.
Fuiste sabio mirando paredes pintadas de rojo
o verde bajo la extraña latitud de unas lámparas de mostrador.
Amás la desierta certeza de un clima, la decoración
en la amplitud, los vientos que golpean el cemento
y las cañerías, las antenas sobre los pelados montes.
  


Riviera

El robot que se oxidara en el patio trasero
recordando sus fantasías más gloriosas.
La lluvia que crepitara en sus últimos circuitos.
Las alcantarillas hacia las que rodaran
los ácidos de herrumbradas baterías.
Estarían cumpliéndose las escrituras;
aquello que será fantasía abandonada fue real:
sobre la Tierra ardieron los paraísos liberados por la electricidad,
el edén de las imágenes ha viajado a través de cielos tormentosos
reiterando que el cuerpo fue siempre espíritu, virtualidad. 
  


MGM Grand Hotel, Casino and Theme Park

Tiranía del deseo, aún sin objeto:
el mero desierto, y sobre él
materia indescriptible de sueños rudos:
un hombre con cara de rueda de bicicleta,
el pánico de mil arañas en fuga,
la autorreproducción de máquinas
con copetes de helechos o podridas
plantas acuáticas,
la inenarrable acumulación de lo que drenan los sueños,
canaletas tapadas por trapos y fetos de ardillas,
fuegos artificiales y puros impulsos nerviosos;

la rígida opción entre el búnker monacal y el palacio,
un león de grifería en la entrada.

  

Circus Circus
  
Canutos en los que soplan marimbas,
haber oído el cuento y
buscar, ácida la garganta,
el cuerpo incómodo, la silueta que le corresponda.
Estacionado el auto, acechar unas horas nocturnas
que nunca suceden, es siempre
el día o momento de luz fabricado,
nunca el deslizarse felino de la hora,
el plano bramido del aire,
los pasos lentos, el golpe del mundo
al llegar al fondo.

  

Caesars Palace
  
Redoble de platillos y un metrónomo en el paisaje.
No hay vida natural tras las ventanas.
Como si todo hubiese sido levantado
por gitanos del espacio que no conocieran el fuego;
cuyas manos hubiesen estado entrenadas por siglos
en el manejo de rayos, en la fabricación industrial de cosmos.


  
Fremont Street
  
Sueño de la falta de escrúpulos,
inconsciente realizado de beduinos,
carpas de pieles trasmutadas en utopías:
marchands de pinturas sobre papel, mercaderes
de fieltros y sortijas, chatarreros con ínfulas,
reunidos bajo un toldo mágico y basto;

aladinos produciendo un deseo grotesco,
geishas ocultas en chales de luz sin sexo:
se mira y no se toca, es
imposible tocar.

  
  
Ferguson´s  Downtown Motel

Fumando un cigarrillo en la terraza,
el rápido enfriamiento de la tierra alrededor;
una situación abstracta, sin cadencias,
la vida como caños vacíos
en los que resuena de vez en cuando un golpe,
gorgoteos, un crujido.
Civilización nocturna, respiración artificial,
venas de neón a la intemperie;
la obra un desatino interminable,
el mundo un misterio corrompido.
  


Pop architecture

Desde lejos se ven como paredes de crema batida,
de cerca se aprecian los pedazos de loza
agregados a la mezcla.
Desde un avión a baja altura sólo serían cajas blancas.
Se puede imaginar un borracho tardío entre botellas
completando la escena a las diez de la mañana.
Esa es la hora en que la vida real retuerce las tripas,
recuerda la necesidad, limita la libertad,
invoca paisajes más netos de bidet e inodoro
en los que se restablece un orden insuficiente.

  
  
Tragamonedas
  
Usuarios de tarjetas de crédito y cheques de viajero
intentando la antigua transmutación de los metales,
la suerte entregada a la estadística que llaman azar.
Al amparo de las moscas de los pensamientos,
a cubierto de la humedad corrosiva de los ácidos
del tiempo que camina por delante de las ventanas
y que vuela por encima de las grandes ciudades;
en una noche de terciopelos eternos y luces reguladas,
buscan el sorprendente flanco de las cosas,
el núcleo latente del mundo, hecho de esmeralda
y pórfido, de níquel y de rosas de oro líquido.


  
Whale´s Blow
  
A causa de la gente amontonada en la barra, no podía
ver a los músicos, hasta que de pronto sorprendí
la imagen del trompetista sobre el vidrio de un cuadro
colocado de manera lateral
y vi la trompeta anaranjada a causa de la mezcla de luces
que comenzó a brillar cada vez más como si hubiese estado hecha
de cobre en fundición.

Asistí a este espectáculo preparado por los dioses sólo para mí
estrujando la caja de cigarrillos vacía, el pie sobre un charco de algo,

dolor en las cervicales.


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